viernes, 21 de octubre de 2011

Derechos fundamentales

Tanto que ha costado que se reconozcan una serie de derechos (en el primer mundo, no lo olvidemos), que ahora corremos el riesgo que se cuestionen por una pura cuestión de valoración errónea.

Me explico, yo no tengo derecho a la vivienda, porque no me la dan sin más. Yo tengo derecho a comprar una vivienda (otra cosa es que pueda). Ya se que es muy bonito creer que tengo derecho a una vivienda pero un piso no deja de ser un bien fabricado por alguien. Y si alguien no lo fabrica, pues no lo tengo (a no ser que me lo haga yo o me vaya a una cueva).

El problema es cuando una generación nace y mama ese discurso desde pequeñitos. Internamente se instaura una lógica en el subconsciente (a veces en el consciente) que te hace creer que tu vas a tener una vivienda, fundamentalmente porque lo dice un papel. Cuando eso no ocurre llegan los enfrentamientos, derrotismos, decepciones, etc.

Veamos más ejemplos :
- "Todo el mundo tiene derecho a una pensión". Será si se puede pagar.
- "Si estudio una carrera tendré trabajo". Será si no hay más universitarios que puestos de trabajo.
- "Todo el mundo tiene derecho a la vida". Salvo si te vas a una tribu caníbal en la que ellos tienen derecho a alimentarse.

Llegamos a un punto muy peligroso que es el creernos que vamos a tener cosas simplemente por nacer. Si lo pensamos bien es un concepto muy aristócrata. Para que pelear por las cosas ? Si nos las dan, solo hay que reclamarlas.

Además, esa decepción es un caldo de cultivo para extremismos que vulneran nuestros derechos, simplemente no reconociendolos (si el sistema de pensiones no es sostenible, pues lo quitamos).

Desgraciadamente, el mundo está lleno de gente malvada, de sociedades interesadas que al ejercer sus derechos, vulneran los tuyos.

Esta bien que se reconozcan derechos pero hay que tener siempre en cuenta en que consisten en realidad y hasta que punto puedo ejercerlos en el escenario actual (sea justo o no). Te dará una idea de las reglas del juego reales (no las escritas) para decidir tu vida, y te permitirá anticiparte y denunciar la privación de un derecho desde una posición cómoda, en lugar de verte obligado a protestar cuando el derecho sea ya una necesidad (de vida o muerte en ocasiones).


Derechos que no se pueden ejercer no son derechos, son deseos.