jueves, 24 de noviembre de 2011

Dominar el juego

El comportamiento de la clase política ante la crisis actual me recuerda a cuando jugaba al ajedrez, de niño.

Me sabía las reglas pero no dominaba el juego. Mis decisiones eran cortoplacistas (no más de un par de movimientos a futuro), egocéntricas (intentaba comer alguna pieza importante), pero sobre todo, jugaba como si el contrincante fuera idiota (pensaba : "si no se da cuenta le como la reina con el peón"). No tenía visión del juego ni estrategia. Como mucho aprendía de errores pasados, pero eso no te da la habilidad para enfrentarte a un escenario nuevo.

Mientras jugaba con contrincantes similares todo iba bien y mis padres se vanagloriaban del hijo tan listo que habían tenido, porque ellos no sabían jugar (ni siquiera se sabían las reglas)  .

El problema venía cuando jugaba con alguien que dominara el juego. Cosa que nunca me ocurrió porque solo jugaba en casa con mis hermanos o algún amiguete despistado, hasta que me enfrente a un ordenador que me derrotó en poco más de 15 movimientos (en el nivel básico y varias veces).

Lo mismo pasa con los políticos y dirigentes actuales. Se saben las reglas del juego (toda esa verborrea de procedimientos, leyes, derechos constitucionales, estado del bienestar, senado, congreso, tribunal supremo, reales decretos, déficit, prima de riesgo, transferencias, territorios históricos, etc, etc), pero no dominan el juego. Pero es que no les hace falta porque sus contrincantes tienen un nivel similar y los ciudadanos no se saben ni las reglas del juego, solo saben jugar a las damas y mucho.

El problema ha venido cuando la situación exigía un dominio del juego para manejar las incontables variables y decisiones que tiene la economía actual. Se han dedicado a decidir a corto plazo, intentando ganar alguna ficha (léase bajar la prima de riesgo), con decisiones egocéntricas (no penalizaremos el estado del bienestar), pensando que el contrincante (el resto de los países en forma de mercado) eran idiotas y no se iban a dar cuenta. Su falta de visión les impide hacer otra cosa y mucho menos prever las consecuencias de sus decisiones.

Deberíamos seleccionar mejor a nuestros ajedrecistas para disputar el campeonato mundial, pero me temo que no será así.


La realidad les ha derrotado en 3 movimientos. Esperemos que no sea un jaque-mate.

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